ARTE ABORIGEN AUSTRALIANO
ARTE ABORIGEN AUSTRALIANO
Dentro de la tradición aborigen australiana, el momento de la creación se llamó Tiempo del Sueño en el pasado, pero hoy se conoce como el Sueño. Este término capta mejor el elemento crucial de la creencia aborigen: que la creación es continua y se da en el presente eterno y real, y no en un pasado remoto. Por lo demás, se cree que se puede acceder al Sueño a través de actos rituales, cantos, bailes y narraciones, así como mediante objetos sagrados o pinturas realizadas sobre arena, roca, corteza de árbol, tela o el propio cuerpo humano. El arte aborigen australiano Incluye obras realizadas en una amplia gama de medios, como la pintura en hojas, talla de madera, talla de piedra, escultura, ropa ceremonial y pintura de arena, en el período anterior a la colonización europea. Se estima que los ejemplos más antiguos, ubicados en la región de Pilbara en Australia Occidental y el distrito de Olary en Australia del Sur, tienen una edad de unos 40.000 años. La pintura de puntos puede realizarse sobre cualquier tipo de material, aunque tradicionalmente los aborígenes solían pintar en las rocas, en cuevas, etc. Por lo general, los aborígenes australianos pintaron la naturaleza, incluyendo animales, lagos y el tiempo del sueño. Pinturas rupestres aparecen en cuevas en la región de Kimberley (Australia Occidental) donde son conocidas como Bradshaws. Otros sitios con pinturas rupestres son Laura (Queensland), Ubirr en el Parque nacional Kakadu, Uluru, y Carnarvon Gorge. Desde tiempos antiguos, la cultura aborigen de Australia produce un género de pintura del paisaje aéreo. Es un tipo de mapa o vista aérea del paisaje del desierto, a menudo creado para contar un cuento tradicional del soñar. En el pasado lejano, estas obras se realizaron sobre medios como rocas, arena o pintura corporal; hoy en día la tradición continúa en la forma de dibujos en colores de base líquida sobre lienzo . Entre los grabados rupestres más famosos de Australia se incluye los de Murujuga en Australia Occidental, los grabados rupestres de Sydney y el arte rupestre de Panaramitee en Australia Central
ARTE AFRICANO
ARTE AFRICANO
La historia del arte africano se remonta a la época prehistórica. Las formas artísticas más antiguas son las pinturas y grabados en piedra de Tassili y Ennedi, en la región del Sahara (desde el 6000 a.C. hasta el siglo I de nuestra era). Otros ejemplos de arte primitivo los tenemos en las esculturas modeladas en arcilla de los artistas de la cultura Nok, al norte de Nigeria, fechadas entre el 500 y el 300 a.C.; también en los trabajos en bronce de Igbo-Ukwu (siglos IX y X d.C.), y en las magníficas esculturas en bronce y terracota de Ifé (del siglo XII al XV d.C. El desierto del Sahara actúa como una barrera natural entre el norte de Africa y el resto del continente, evidenciándose la influencia del antiguo Egipto en las civilizaciones al sur del Sahara. El arte africano del norte agrupa una infinidad de manifestaciones y movimientos artísticos originados en los pueblos de África negra, desde la prehistoria. Pero es solo a partir del siglo XX que dicho arte adquiere una gran importancia para occidente, llegando a influir fuertemente en los conceptos estéticos de las vanguardias, tanto por su poder de síntesis y vitalidad, como por su fuerza expresiva. El material predilecto del arte africano es la madera y los textiles, aun cuando también trabajaron el marfil, la terracota, el bronce, el hierro y el oro. Es un arte social, vital pues a través de él las comunidades expresan sus creencias sobre la vida y la muerte. Su estilo varía según el contexto social, cultural y religioso de cada región. Su fuente de inspiración es la naturaleza, particularmente el ser humano y el animal. Mitos, rituales y ceremonias forman su sustrato principal dentro de una concepción animista que atribuye un alma a todos los seres vivos.
ARTE ETRUSCO
ARTE ETRUSCO
El arte etrusco se desarrolló en el norte de Italia entre el siglo IX y el siglo II a. C. Es un arte de carácter funerario, expresado por medio de la pintura (frescos) como en la escultura y relieves. También fueron hábiles artesanos y excelentes joyeros y metalúrgicos, destacando sus espejos de bronce grabados. Los restos de la civilización etrusca se encuentran repartidos por las regiones italianas de la Toscana, el Lacio (donde se encuentran las necrópolis de Cerveteri y Tarquinia) y Umbría. Los misteriosos orígenes de este pueblo, y en consecuencia de su estilo artístico, se retrotrae a los pueblos que habitaban y emigraron de Asia Menor durante la Edad del Bronce y la del Hierro, aunque otras culturas antiguas influyeron en el arte etrusco (debido a la proximidad o al contacto comercial), tales como los griegos, los fenicios, los egipcios, asirios y Oriente Próximo. Sin embargo, su arte tiene un sello único, propio de una cultura que privilegiaba la música y la danza, en la que las mujeres aparecen más integradas con el hombre que en otras culturas de la antigüedad, y la muerte se veía como una prolongación de los goces de la vida.
ARTE MAYA
ARTE MAYA
El arte maya se refiere al arte material de la civilización maya que se desarrolló en el este y sureste de Mesoamérica a partir del Preclásico tardío (500 a. C. - 200 d. C.) y que floreció en el periodo Clásico (200 d. C. - 900 d. C.). Incluye estructuras arquitectónicas, esculturas de piedra, piezas de madera talladas , modelado de estuco, pinturas, murales, escritura y libros, cerámica, piedras preciosas y otros materiales de escultura y decoración corporal. Existían muchos estilos artísticos regionales, que no siempre coincidieron con los límites cambiantes de las entidades políticas mayas. La cultura olmeca, tolteca y la de Teotihuacan tuvieron una influencia significativa en el arte maya. El arte maya precolombino conoció una prolongada fase posclásica que terminó en el siglo XVI, cuando los trastornos asociados con la conquista española destruyeron la cultura cortesana maya y pusieron fin a su tradición artística. Las principales formas de arte tradicional que siguen en uso en la actualidad son la producción de textiles, máscaras, esculturas y cestería.
ARTE PERSA
ARTE PERSA
El arte persa es el desarrollado en la zona de influencia cultural persa desde la Prehistoria hasta el año 1925. Ha tenido destacados ejemplos en muchos medios, incluyendo la arquitectura, pintura, tejido, cerámica, caligrafía, la metalurgia, la escultura y la mampostería. Desde el Imperio aqueménida durante la mayor parte del tiempo, un Estado amplio, de habla iraní, ha gobernado zonas similares a los límites actuales de Irán y a menudo regiones mucho más amplias, donde un proceso de persianización cultural dejó resultados que perduraron más allá del dominio político persa. Se corresponde con los actuales territorios de Irán, Afganistán, Tayikistán, Azerbaiyán, Uzbekistán, Baluchistán, las áreas tribales del Pakistán y regiones colindantes. La cultura persa asimiló las culturas antiguas, seleccionándolas y transformándolas conforme a una estética occidental. Hay dos épocas fundamentales, la preislámica y la posterior. Los monumentos persas de época antigua destacan por concentrarse en la figura humana (en su mayor parte masculina, y a menudo de la realeza) y animales. Tras la islamización, siguió poniendo gran énfasis en las figuras, más que el arte islámico de otras zonas. El territorio de Persia era una gran meseta en cuyo centro hay un gran desierto salino. En este territorio se asentó un pueblo de origen indoeuropeo después del II milenio. La mitad eran sedentarios y la otra mitad nómadas y se dividirán en los dos grupos. Al norte, en una zona fértil, los Medos, y al sur, en una zona más desértica, los Persas. De los Medos prácticamente no nos han quedado restos. El siglo VI es de gran esplendor para los persas. Este imperio durará hasta Darío III que es derrotado por Alejandro Magno, comenzando el periodo helenístico, parto y sasánida (siglo VII d.C.). El periodo aqueménida abarca desde mediados del siglo VI hasta mediados del siglo IV. La religión fue muy importante para los persas. Esta religión estaba establecida por Zaratrusta. Está basado en el mazdeísmo. Su libro sagrado, el Avestar, plantea una concepción dualista del mundo regido por dos registros: el bien y la luz representado por Ormuz o Ahura-Mazda, y el mal y las tinieblas representado por Ahriman. Había cuatro principios fundamentales para este pueblo: respetar la ley, conservar la pureza del alma, cultivar la tierra y trabajar con empeño. Los persas rendían culto a Ormuz mediante el fuego, por ello no hay templos, sólo altares donde se conserva el fuego sagrado. A Ormuz se le representa con el disco alado del que emerge medio cuerpo humano.
CUEVA DE ALTAMIRA
CUEVA DE ALTAMIRA
La cueva de Altamira es una cavidad natural en la roca en la que se conserva uno de los ciclos pictóricos y artísticos más importantes de la prehistoria. Forma parte del conjunto Cueva de Altamira y Arte Rupestre Paleolítico de la Cornisa Cantábrica. Está situada en el municipio español de Santillana del Mar, Cantabria. Las pinturas y grabados de la cueva pertenecen a los períodos Magdaleniense y Solutrense principalmente y, algunos otros, al Gravetiense y al comienzo del Auriñaciense. La cueva fue utilizada durante varios periodos, sumando 22 000 años de ocupación, desde hace unos 35 600 hasta hace 13 000 años, cuando la entrada principal de la cueva quedó sellada por un derrumbe, todos dentro del Paleolítico superior. El estilo de gran parte de sus obras se enmarca en la denominada «escuela franco-cantábrica», caracterizada por el realismo de las figuras representadas. Contiene pinturas polícromas, grabados, pinturas negras, rojas y ocres que representan animales, figuras antropomorfas, dibujos abstractos y no figurativos. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. En el año 2008 se hizo una extensión de la nominación a otras 17 cuevas del País Vasco, Asturias y la propia Cantabria, pasándose a llamar el conjunto «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España».
EL FAYUM
EL FAYUM
Se conocen como los «retratos de El Fayum» al conjunto de dos mil retratos hallados mayoritariamente en la parte superior externa de las momias de las necrópolis del oasis del mismo nombre, El-Fayum, aunque también se encuentran en otros lugares como Saqqara, Panópolis, Akirómpolis o Antinoópolis. Se trata de un ejemplo de arte funerario que se desarrolló en el antiguo Egipto mayoritariamente entre el siglo I y el siglo IV, en el contexto de la ocupación romana del territorio egipcio. Estas obras de arte eran realizadas por artesanos muy cualificados mientras aun vivía el retratado mediante la técnica del encausto sobre tabla, basada en el empleo de una mezcla caliente de cera de abeja y pigmentos vegetales y minerales. Más allá de su excepcional realismo, lo más sobresaliente de los retratos de El Fayum es que suponen el mayor y mejor conservado conjunto de retratos pintados de toda la Antigüedad. El clima cálido extremadamente seco y la perdurabilidad de la cera han sido factores de conservación importantes. El carácter multicultural de esta sociedad se reflejó en un sincretismo cultural. Pese a que los ritos funerarios de la cultura grecorromana priorizaban la incineración del cuerpo, en contraposición a la conservación del mismo de los rituales egipcios, ambos mundos se mezclaron, de tal modo que muchos griegos y romanos de El Fayum decidieron adoptar la momificación egipcia. En algunos retratos se ve al difunto peinado y vestido a la manera romana, acompañado de los dioses egipcios Anubis y Osiris. Desde el Reino Medio (2055 – 1650 a.C., aprox.), en el mundo funerario egipcio existía la costumbre de envolver la cabeza del difunto con una máscara funeraria hecha de cartonaje, (lino o papiro endurecido con yeso) donde se retrataba al difunto de manera idealizada, sin rasgos físicos individualizados. No obstante, a partir del siglo I a.C. empiezan a aparecer unos retratos colocados sobre la cabeza de las momias totalmente diferentes: pintados de forma realista, mostrando a la persona tal y como era en el momento en el que murió, o en el momento álgido de su vida. El antecedente más directo para estos retratos de momias se encuentra en la tradición romana de los bustos o máscaras funerarias, hechas con gran realismo para que su familia recordara siempre su ausencia y ensalzara sus virtudes y hazañas.
POMPEYA
POMPEYA
Pompeya fue una ciudad de la Antigua Roma ubicada junto con Herculano y otros poblados más pequeños, en la región de Campania. Fue enterrada por la violenta erupción del Vesubio el año 79, falleciendo muchos de sus habitantes. Los orígenes de la ciudad son inciertos, si bien se cree que existía ya en el siglo VI a.c, siendo ocupada por los oscos, uno de los pueblos de la Italia central. A finales del siglo V a. c. los samnitas, otro pueblo de lengua osca, invadieron y conquistaron toda la Campania. En el año 80 a.c. Pompeya fue conquistada por los romanos y convertida en Municipium: los habitantes podían ejercer su juridicción, tenían todas las obligaciones ciudadanas de los romanos, pero carecían de iguales derechos. La erupción del Vesubio, el año 79, sepultó a la ciudad bajo una capa de ceniza de 6 a 7 metros de profundidad. Recién a medidados del siglo XVI fueron descubiertas las ruinas, en medio de las excavaciones para desviar el curso de un río. Los primeros trabajos de excavación comenzaron a mediados del siglo XVIII, inicialmente con el fin de encontrar piezas valiosas y tesoros, continuando en el siglo siguiente. En el año 1997 Pompeya fue declarada por la Unesco como patrimonio de la humanidad. Las excavaciones arqueológicas continúan hasta hoy. Desde los años sesenta se han desenterrado tres nuevas casas: las de Fabio Rufo, Julio Polibio y de los Castos Amantes. Aun así, en la actualidad, 25 hectáreas del yacimiento, un tercio del total, aún permanecen bajo cenizas.